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Portátiles para estudiantes: ¡encuentra el perfecto para ti!

Elige tu portátil ideal para estudiar

Elige tu portátil ideal para estudiar

La tecnología se ha convertido en una herramienta imprescindible para los estudiantes. Si estás planteándote comprar un ordenador para estudiar, debes tener en cuenta ciertos aspectos importantes. Hoy día, no se puede ir al instituto o a la Universidad sin contar con un portátil práctico y eficiente. Además, el nivel de conocimientos que se pueden adquirir a través de este dispositivo potencia las posibilidades de aprendizaje.

El mundo de los ordenadores está asentado desde hace años, aunque los nuevos modelos emergen para facilitar al máximo la vida del estudiante. Si estás buscando un portátil eficaz que cuente con una magnífica relación calidad-precio, debes conocer las características de los portátiles en 2018.

Principales características que ha de tener un portátil

  • Que sea realmente portátil. Es conveniente disponer de ordenadores que tengan de 11 a 14 pulgadas, cuyo peso no exceda de los 2,5 kilogramos de peso. De igual forma, es necesario contar con varios puertos USB y un HDMI.
  • Capacidad de duración superior. Es mejor apostar por el metal que por el plástico porque es un material más resistente y duradero. Es posible que su precio se vea incrementado ligeramente, pero merece la pena la inversión.
  • Piensa en mañana. Debes optar por un portátil que sea rápido y cuyo disco duro sea de alta capacidad. De ese modo, los expertos recomiendan que el disco duro sea de 500GB o más, con al menos 4GB de capacidad RAM y procesador Intel® Core™ i3, aunque si puede ser i5 o superior, mejor. No hay que olvidar que existen diferencias de rendimiento importantes entre los diferentes procesadores, así como en el número de núcleos, la cantidad de memoria cache, la potencia de la tarjeta gráfica, etcétera. Asimismo, decir que uno de los procesadores más punteros son los AMD que destacan por su eficacia, su alta capacidad de respuesta y su procesamiento avanzado.
  • Sistemas operativos. Consulta el software de la Universidad, pues es posible que necesites un sistema operativo concreto para operar desde sus plataformas.
  • Duración de la batería. Es conveniente disponer de un portátil que disponga al menos de 6 horas de batería sin necesidad de ser conectado a la corriente para durar una mañana o una tarde de clases.
  • Teclado y touchpad. El teclado ha de ser cómodo y el touchpad multitouch, con nuevos gestos avanzados que te permitan avanzar.

Cuáles son los mejores portátiles para estudiar en casa

En casa, es preferible contar con portátiles que tengan una capacidad de almacenaje bastante razonable. Para estudiar en casa, puedes contar con un equipo más pesado y quizá no tan portable, pero que cuente con los recursos necesarios para procesar la información que has recopilado durante todo un día de clases. La memoria RAM es la que necesitan los programas para funcionar, y cuanto más complejos sean estos más memoria hará falta. Lo ideal sería contar con 8GB pero si puede ser más, mejor.

En cuanto al disco duro, también es sumamente importante para guardar todo tipo de apuntes, libros, documentos PDF, etcétera. De ese modo, debemos asegurarnos que su capacidad sea de al menos 1TB pero, como con la memoria RAM, si puede ser más, mejor.

El tamaño algunas veces importa, de hecho, el portátil perfecto para estudiar en casa no tiene por qué ser tan ligero como el que lleves en la mochila, por lo que la pantalla también puede ser más grande. Así, no perderá en definición ni capacidad. De igual forma, a la hora de tomar apuntes, es preferible disponer de un teclado amplio con el añadido de un teclado numérico.

¿Y para ir a la Universidad?

Actualmente, multitud de portátiles cuentan con pantalla táctil. De hecho, si se cuenta con un stylus, esto facilita el tomar notas en clase. Este tipo de ordenador resulta ideal para los estudiantes de informática o arte, aunque cada vez se encuentran más extendidos por todo el campus, ya que por su versatilidad se encuentra un uso práctico enseguida.

Los discos duros SSD son rápidos, aunque su capacidad de almacenamiento suele ser inferior, cada vez menos, a los discos duros tradicionales, que, por el contrario, resultan más económicos y también más lentos. Todo depende de las necesidades de cada estudiante porque no es lo mismo procesar archivos de vídeo que pueden ocupar varios GB que ejecutar complejos cálculos matemáticos. En cuanto a la portabilidad, los perfectos compañeros de trabajo son los de hasta 13 pulgadas, pues ofrecen un equilibrio perfecto entre ligereza y potencia.

Esta es tu oportunidad, descubre tu nuevo portátil en Worten.

Objetivo Fijo vs Zoom, ¿cuál debemos elegir?

Recomendaciones para elegir el objetivo ideal

Nos encontramos en uno de los momentos del año en el que se realizan una mayor cantidad de fotografías. Bien a causa de las vacaciones y viajes, bien por eventos como los famosos BBC (bodas, bautizos y comuniones) o incluso debido al buen tiempo, que nos invita a salir al exterior y fotografiar el entorno, cada momento y situación requiere de unas condiciones especiales que nos llevan a una pregunta esencial: ¿qué tipo de objetivo es mejor?

Si bien en fotografía existen cuestiones tan populares como antiguas del estilo ¿elijo una cámara réflex, evil o bridge? ¿Canon o Nikon?, ¿Más o menos megapíxeles? o ¿Formato RAW o JPEG?, la elección de uno u otro objetivo no deja de ser tan importante a la hora de obtener la fotografía esperada. Pero cada uno de ellos ofrece una serie de cualidades que se adaptan mejor a cada tipo de fotografía a realizar. Veamos punto por punto las características que nos permitirán sacar el máximo partido a cada uno de ellos y tomar la decisión acertada.

1) Luminosidad. Este primer punto es uno de los principales para decantarse por uno u otro tipo de objetivo. La luminosidad se mide por la apertura del diafragma, uno de los elementos de las lentes de una cámara. El diafragma se comporta al igual que el iris de nuestro ojo, es una ventana que deja entrar la luz a través de un orificio que se puede abrir y cerrar en función de la cantidad de luz que necesitemos para cada tipo de fotografía. Y este paso de la luz se mide a través del valor ‘f’, un indicador que se refiere a esa apertura como una ‘fracción’.

Cuando hablamos de valores ‘f/’, la escala estándar es la siguiente:

f/1 – f/1.4 –  f/2 – f/2.8 – f/4 – f/5.6 – f/8 – f/11 – f/16 – f/22 – f/32, etc

Estos números equivalen a la reducción del diámetro de un círculo a la mitad. Es decir, f/2.8 deja pasar el doble de luz que f/4, mientras que éste último deja pasar es doble de luz que f/5.6, y así consecutivamente. Y aquí llega uno de los principales problemas que suele causar esta numeración, pues cuanto más bajo es el valor f/, más luz entra a través del objetivo, y cuanto más alto es el valor f/, menos luz entra a través del objetivo, algo que, especialmente en el caso de fotógrafos principiantes, puede causar confusión.

Pero, ¿qué tipo de fotografías pueden realizarse con cada número f/?

Lo normal es utilizar la apertura de diafragma entre los valores f/4 y f/22. Un valor mayor o menor dependerá de la situación y el tipo de fotografía a realizar. Veamos algunos ejemplos:

– En situaciones en los que hay poca luz ambiente, el diafragma debe estar muy abierto, permitiendo así que entre luz suficiente al sensor. Por ello, una apertura de f/2 a f/5.6 suele ser la adecuada para captar la imagen correctamente.

– En el caso de las fotografías de exterior con condiciones de mucha luz sucede lo contrario: para evitar imágenes sobreexpuestas, el diafragma necesita estar bastante cerrado para que así entre poca luz al sensor. En este caso, un valor de f/22 sería el indicado.

– Además, la apertura del diafragma nos permite jugar con valores como la profundidad de campo, fundamental para conseguir imágenes en las que un elemento nítido destaca sobre un fondo desenfocado, por ejemplo. Este efecto se conoce con la denominación de ‘Bokeh, y se puede definir como un “efecto de fondo desenfocado sutilmente al fotografiar un objeto usando una lente rápida a su apertura más amplia”.

Es por ello por lo que, en este punto, los objetivos de focal fija sobresalen sobre los zoom  pues, salvo alguna excepción, no suelen encontrarse en el mercado objetivos zoom con aperturas focales más allá de f/2.8, mientras que los objetivos fijos suelen alcanzar valores como f/1.8 o incluso algunos f/1.4.
De este modo, en situaciones de poca luz resulta muy distinto captar una fotografía a f/1.4 (como con este SONY SAL85F14Z) y a f/3.5 (como con el SONY Zoom Nex 18-200mm), pues la diferencia, en este caso, de tres diafragmas, nos obliga a reducir la velocidad de obturación o aumentar la ISO, pudiendo no obtener los resultados deseados.

2) Nitidez. Cualquier elemento que se coloque delante del objetivo va a provocar una menor nitidez en la imagen. En este caso, un objetivo fijo vuelve a sobresalir frente a un zoom al estar preparado para una única distancia focal, mientras que el objetivo zoom debe cubrir varias distancias utilizando, para ello, varias lentes, algo que puede provocar distorsiones en la imagen.

3) Resistencia. Al igual que en el punto anterior, el objetivo fijo, al contar con menos cristales, suele ser más resistente y menos delicado que un tipo zoom, cuya cantidad de lentes y articulaciones lo hacen más vulnerable frente a las roturas.

 

Objetivo fijo Nikkor 35mm-f/1.8

 

4)  Rapidez. En este punto, cada objetivo tiene sus ventajas. En el caso de los objetivos fijos, su sencilla estructura da lugar a que el enfoque se pueda realizar con mayor rapidez, pues no necesita ajustar varias lentes para captar la imagen. Eso sí, nos ofrece menores opciones que un objetivo zoom, tal y como veremos en el siguiente punto.
Por otra parte, los zoom siempre nos permiten captar la imagen que necesitamos al poder disparar a diferentes distancias sin tener que cambiar de objetivo, perdiendo así unos minutos que pueden ser decisivos. Sin embargo, tal y como comentábamos en el anterior punto, este tipo de objetivos necesitan precisión en el enfoque para así no captar imágenes distorsionadas.

5) Versatilidad. En el caso de los objetivos fijos esta característica es más limitada que en los tipo zoom, pues estos últimos ofrecen la posibilidad de lograr diferentes puntos de vista sin tener que cambiar de posición, algo que resulta fundamental en situaciones en las que es imposible moverse de un punto fijo. Esta característica puede ayudar a ámbitos como la fotografía deportiva, en la que los fotógrafos deben captar imágenes de los jugadores en movimiento desde una localización fija, así como a la hora de tomar fotografías de la vida salvaje en libertad, como es el caso de aquellos que realizan un safari y no pueden acercarse a los animales.
En este caso pueden resultar de significativa ayuda también los teleobjetivos, es decir, aquellos objetivos que cuentan con una distancia focal mucho mayor a la de un objetivo normal y menor ángulo de visión, ideados para realizar fotografías a objetos lejanos.
Veamos algunos ejemplos:

6) Creatividad. Un objetivo fijo es ideal para aquellos casos en los que necesitamos movernos para obtener la imagen deseada. Es el caso de los paisajes, los retratos o la fotografía arquitectónica, para los que debemos buscar el ángulo y perspectiva que consiga la mejor fotografía. En el caso de los objetivos zoom, sus opciones también son elevadas y muy cómodas, pues no necesitamos movernos para captar diferentes tipos de imágenes.

7) Seguridad. Con respecto al tema de la seguridad nos referimos a la exposición de los elementos internos de la cámara y el objetivo a daños externos como el polvo, la arena o la lluvia, por ejemplo. En este sentido, los objetivos zoom, tal y como comentábamos, nos permiten captar diferentes tipos de fotografías sin la necesidad de cambiar el objetivo y exponerlo a agresiones.

Objetivo SONY Zoom Nex 18-200mm

 

8) Discreción. Si el tipo de fotografía que necesitamos realizar implica imágenes de tipo retrato o fotografía de calle, el objetivo fijo es el ideal, pues permite captar imágenes de una forma mucho menos intimidatoria para el público que con un objetivo zoom de grandes dimensiones.

9) Peso, tamaño y ligereza. Por lo general, los objetivos fijos suelen ser más ligeros que los zoom, aunque todo depende del tipo de óptica. Es decir, entre un fijo y un zoom con la misma distancia focal, el fijo suele pesar menos debido a que tiene menos elementos ópticos. Sin embargo, un zoom 18-200 mm puede ser más ligero que un fijo de 20, 35 o 50mm, por ejemplo.
A pesar de ello, y como comentábamos, los objetivos fijos normalmente son más ligeros que los zoom. Un ejemplo es este NIKKOR 35mm de 200 gramos de peso, frente al CANON EF 70, que alcanza los 1050 g.
Ya en cuanto al tamaño, la complejidad de la estructura de los objetivos zoom suele provocar que sean de mayor tamaño que los fijos. En lo relativo a este aspecto, sin embargo, no debemos pensar que el hecho de que un objetivo sea de mayor tamaño lo hace mejor, pues todo dependerá de nuestro nivel de profesionalidad y del tipo de fotografías que vamos a realizar.

10) Precio. Por último, y no menos importante, se encuentra el tema del precio del objetivo. En este sentido, los objetivos fijos suelen ser más económicos debido a que los de tipo zoom son más complejos estructuralmente. Es por ello por lo que, si este es uno de los factores clave para decidirse por uno u otro, quizás sea importante valorar el tipo de fotografía que queremos o necesitamos realizar, pues, como hemos visto, cada objetivo está pensado para una imagen diferente, desde retratos, a paisajes, imágenes nocturnas o de eventos deportivos.

Llegados a este punto quizás muchos todavía os estaréis preguntando qué tipo de objetivo es mejor. La respuesta, como podéis comprobar, depende en todo momento del tipo de fotografía que se necesite realizar, pues para unos casos la óptica fija puede ser más adecuada, por ejemplo, a la hora de realizar fotoperiodismo, mientras que para otros es necesaria la flexibilidad que aporta el objetivo zoom, caso del periodismo deportivo Es por ello por lo que es importante tener claro este aspecto correctamente antes de elegir para no caer en el error de pensar que con un zoom podemos abarcarlo todo, pues quizás es incluso necesario que dispongamos de los dos tipos de objetivos.

Y tú, ¿por cuál te decantas? Sea cual sea, ¡encuéntralo en nuestra gama de objetivos!

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