Hablando de mujeres en la ciencia, no podemos pasar por alto a uno de sus grandes iconos, como ha sido Maria Montessori.

Maria Montessori. Fuente: commons.wikimedia.org/

¿Quién fue Maria Montessori?

Sin duda, a estas alturas y sobre todo si tienes hijos, habrás escuchado hablar del «Método Montessori», que lleva años revolucionando el sistema educativo.

Teniendo en cuenta, que Maria nación en 1870, su mérito es aún mayor, puesto que su metodología se sigue usando hoy en día, y cada vez con más fuerza y más partidarios.

María Montessori, fue una estudiante aventajada y con una gran inteligencia. Tal es así, que a los 14 estudió ingeniería y posteriormente biología, para pasar después a la Facultad de Medicina en Roma, convirtiéndose así, en la primera mujer médico de Italia.

el entorno educativo debe adaptarse al niño y no al contrario

Además de estos estudios, también cursó antropología y filosofía y por último titulaciones en psicología experimental, campo en el que desarrollo sus principales trabajos.

Comenzó estudiando los niños con necesidades especiales, derivadas de enfermedades mentales, para acabar dándose cuenta de que ciertos hábitos y metodologías de estudio, podrían favorecer el aprendizaje y la autonomía en los niños.

Nace así, el Método Montessori.

¿Qué es el Método Montessori?

Nace de la primera «Casa de niños» fundada por la propia Maria, que consistía en un lugar donde los niños pudieran aprender siguiendo sus métodos. Estos niños vivirían solos en ese edificio, acompañados por una institutriz y los padres podrían visitarlos siempre que quisieran, siguiendo sus directrices.

Se fomentaba de esta manera sus habilidades.

El método, consiste hoy en nuestros días en:

  • Fomentar la autonomía de los niños, para realizar tareas cotidianas, para las que, se entiende que están preparados.
  • Desarrolla la libertad con ciertos límites,
  • Respeto en la psicología natural de los niños
  • El desarrollo físico y social.

Su principal característica es la libertad que se le deja al menor, para poder interactuar con el entorno de forma natural, siendo observado por el profesor, quién determinará los puntos fuertes y los puntos a trabajar o motivar.

De esta forma, se adapta el entorno de aprendizaje a las capacidades del niño, y no al contrario, como ocurre con la educación tradicional.

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