Hedwig Eva Maria Kiesler más conocida como Hedy Lamarr nació en Viena el 9 de noviembre de 1914, fue hija única, su padre era un banquero de Lemberg y su madre una pianista de Budapest los cuales pese a ser de origen judío, se habían criado en el catolicismo. Ya desde el colegio, destacó por su brillantez, llegando a ser considerada superdotada por sus profesores. Desde pequeña, escuchaba las interpretaciones al piano de su madre, llegando a tocar este instrumento a la perfección. Hedy Lamarr era una joven inquieta, llegando a abandonar los estudios de ingeniería, para cumplir su sueño de ser actriz. Trabajo con Max Reinhardt, un empresario y director de teatro y cine. El cual la llevo Berlín para que se formase en interpretación, para más tarde volver a Viena para trabajar como actriz de cine.

“La esperanza y la curiosidad sobre el futuro me parecían mejores que lo seguro del presente. Lo desconocido siempre fue tan atractivo para mí… Y todavía lo es”
¿Cómo recordamos a Hedy Lamarr?

Fue una Actriz, ingeniera de telecomunicaciones e inventora, también conocida como la inventora del Wifi, gracias a su investigación sobre un sistema de comunicaciones en el que están basadas todas las tecnologías inalámbricas de las que disponemos en la actualidad. Con su “técnica de transmisiones en el espectro ensanchado” patentada el 11 de agosto de 1942.
Hedy Lamarr y su carrera como actriz
No podemos olvidarnos de su aportación al 7º arte, con su temprana carrera que empezó desde bien joven, cuando logró convencer a su padre de que la matriculara en la escuela del director Max Reinhardt. Sus primera interpretación fue en la película Geld auf der Straße del director Georg Jacoby. Posteriormente realizo pequeñas interpretaciones en diversas cintas de producción alemana y checa.
No fue hasta 1932 que salto a la fama, dándose a conocer por la protagonización de la película: «Éxtasis» dirigida por Gustav Machatý. En la que Hedy Lamarr protagonizo el primer desnudo integral de la historia del cine ademas de fingir un orgasmo. Esta aparición causo un gran revuelo para la época llegando hasta incluso al Vaticano. Años más tarde empezó a destacar en Hollywood con su aparición en películas como Lady of the Tropics (1939), y I Take This Woman (1940)




















