De las celebraciones religiosas a las fiestas familiares, la Navidad es una época que forma parte de nuestra historia, pero hay una que todo el mundo conoce. No siempre vive en el mismo lugar, no siempre llega a la misma hora y no siempre baja por la chimenea, pero Papá Noel forma parte de la Navidad.

Hay quien dice que, cuando crecemos, ya no creemos en esta figura navideña tan emblemática, por eso es buen momento para recordar la magia del viejo de barba blanca. En ésta, como en todas las historias mitológicas, hay varias versiones, pero hay dos en particular que predominan, aunque van cambiando con el tiempo.

Una historia que se empezó hace muchos siglos

Por un lado, para los más unidos a la vertiente religiosa, el carácter de Santa Claus se basa en una figura del siglo IV. Un arzobispo turco llamado San Nicolás conocido por su amabilidad y por ayudar a los más necesitados. En Nochebuena, San Nicolás subía al techo de las casas y colocaba una bolsa de monedas de oro en las chimeneas de las personas con dificultades económicas.

San Nicolás fue declarado santo y comenzó a ser considerado un símbolo de la Navidad. Su imagen se extendió por todo el mundo y fue en 1920 fue cuando su imagen se retrató en una campaña de la marca Coca Cola con algunas diferencias. En lugar de la túnica de obispo, Santa se representa como un amable regordete de pelo blanco y barba, vestido de rojo y con las mejillas sonrosadas.

La figura finalmente ganó popularidad en Estados Unidos gracias al dibujante Thomas Nast y desde entonces es utilizada por las marcas para hacer campañas navideñas. La popularidad de Santa ha llevado a varias especulaciones, y aquí es donde la historia se cuenta de manera diferente. Papá Noel sigue siendo un caballero llamado Nicolás, pero en algunas versiones vive en Laponia y en otras en el Polo Norte, con Mamá Noel, sus fieles ayudantes elfos mágicos y sus renos como mascotas.

Las cartas a Papá Noel son ya tradición

 

Las cartas a Papá Noel

Más recientemente se inició la moda de las cartas a Papá Noel. Cuando llega diciembre, todos los niños hacen la lista de regalos que más desean y escriben una carta para enviar al afable barbudo. Incluso hay una dirección real de una oficina de Papá Noel en Finlandia.

A lo largo del año, Papá Noel controla si los niños de todo el mundo se portan bien o mal y decide si merecen los regalos que pidieron o no. Luego, en Nochebuena, se sube al trineo, con su bolsa roja llena de paquetes, y va a todas las casas a entregar regalos. Se desliza por la chimenea y coloca los paquetes debajo del árbol o en el zapato. Con el frío de diciembre, y para agradecer a Santa Claus por su amabilidad, apareció también la tradición de dejar galletas y un vaso de leche, para que no le falte energía para llegar al resto del mundo.

Hay un Papá Noel en todos nosotros

Estas son algunas de las historias más conocidas que se cuentan a los niños o se difunden a través de películas, libros o incluso publicidad. Algunos dicen que hay una época en la que dejamos de creer en Santa Claus, pero sólo descubrimos que nuestra historia cambia. Papá Noel se convierte en el tío, el padre o el hombre que se sienta en el sillón del centro comercial mientras los niños y sus padres hacen fila para sacarse fotos con él. Incluso tú puedes ser Papá Noel.

De hecho, a través de los años hemos aprendido que no importa quién sea Papá Noel, porque, si nos comportamos bien durante el año, los regalos no faltarán bajo nuestro árbol la noche del 24 de diciembre. Y no olvides que, sea cual sea la historia que te hayan contado, ¡la magia y la ilusión de la navidad siempre prevalece!